
Alimentación en lesiones y cirugías
¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando tenemos una lesión o pasamos por una cirugía?
Cuando sufrimos una lesión o nos sometemos a una cirugía, es muy habitual que dejemos de movernos tanto como antes. Al reducir la actividad física, los músculos se usan menos, y eso hace que empiecen a debilitarse y a atrofiarse. A esto se le llama pérdida de masa muscular.
Además, después de una cirugía el organismo suele inflamarse y necesita más energía (calorías) para poder recuperarse. Si no adaptamos bien la alimentación durante este periodo, podemos perder aún más músculo e incluso ganar algo de grasa, lo cual no es lo ideal, especialmente si queremos tener una recuperación rápida y de calidad.
¿Por qué es tan importante cuidar la alimentación en estos momentos?
Comer bien tras una lesión o una cirugía es clave para mantener el músculo y favorecer su recuperación. Aunque es normal perder algo de masa muscular en estos casos, una buena alimentación puede ayudar a que esta pérdida sea mucho menor.
Si no se ajusta bien la alimentación:
- Se pierde más músculo.
- Se puede ganar grasa, ya que al movernos menos nuestro cuerpo no quema tanta energía.
- La recuperación se hace más lenta.
- Podemos sentirnos más débiles y con menos movilidad, algo es especialmente preocupante en personas mayores.
¿Qué comer tras una lesión o cirugía para recuperarte mejor?
Después de una cirugía o una lesión importante, nuestro organismo necesita más energía para mantenerse y para curarse. Si no se aumentan un poco las calorías, el organismo empieza a usar sus propios tejidos (como el músculo) como fuente de energía, lo que provoca pérdida de masa muscular.
Además, las proteínas juegan un papel fundamental en este proceso. Son como los “ladrillos” que necesitamos para reparar tejidos y reconstruir el músculo perdido. Por eso, es importante asegurarse de que en todas las comidas del día haya una buena fuente de proteínas.
Alimentos ricos en proteínas:
- Carnes (pollo, ternera, cerdo…)
- Pescados y mariscos
- Huevos
- Lácteos (leche, yogur, queso…)
- Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias…)
- Frutos secos y semillas
No le tengas miedo a los carbohidratos. Es común pensar que como no te mueves, debes quitar los hidratos de carbono por completo. Sin embargo, los carbohidratos complejos (como la patata, el boniato, la avena o el arroz) son la gasolina que tu cuerpo necesita para tener la energía suficiente para reconstruir el músculo y los tejidos. Por otra parte, para que todos esos nutrientes y proteínas lleguen a la zona lesionada y las cicatrices sanen correctamente, tu sangre necesita fluir bien. Mantener una buena hidratación bebiendo suficiente agua es innegociable en cualquier proceso de curación.
No se trata de comer el doble de comida, sino de elegir bien qué alimentos se incluyen y en qué cantidades. Por eso es muy recomendable que un dietista-nutricionista personalice la pauta alimentaria, teniendo en cuenta:
- Edad
- Peso
- Nivel de actividad
- Tipo de lesión o cirugía
- Objetivo de la recuperación
Además, después de una cirugía o lesión, el organismo se inflama de forma natural como parte del proceso de curación. Para ayudar a que esta inflamación disminuya de forma más rápida, es importante incluir alimentos antiinflamatorios y antioxidantes, como:
- Frutas frescas (especialmente frutos rojos, cítricos, manzana…)
- Verduras variadas (mejor si son de colores vivos: espinacas, pimientos, brócoli…)
- Legumbres
- Frutos secos y semillas (nueces, almendras, chía, lino…)
- Grasas saludables y Omega 3 (salmón, sardinas, caballa, aceite de oliva virgen extra, aguacate…)
Estos alimentos también aportan muchas vitaminas, minerales y fibra, que son esenciales para el sistema inmune y para sentirse con más energía durante el proceso de recuperación.
¿Qué comer tras una lesión o cirugía para recuperarte mejor?
Después de una cirugía o una lesión importante, el cuerpo necesita más energía para mantenerse y para curarse. Si no se aumentan un poco las calorías, el cuerpo empieza a usar sus propios tejidos (como el músculo) como fuente de energía, lo que provoca pérdida de masa muscular.
Además, las proteínas juegan un papel fundamental en este proceso. Son como los “ladrillos” que el cuerpo necesita para reparar tejidos y reconstruir el músculo perdido. Por eso, es importante asegurarse de que en todas las comidas del día haya una buena fuente de proteínas.
Alimentos ricos en proteínas:
- Carnes (pollo, ternera, cerdo…)
- Pescados y mariscos
- Huevos
- Lácteos (leche, yogur, queso…)
- Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias…)
- Frutos secos y semillas
No le tengas miedo a los carbohidratos. Es común pensar que como no te mueves, debes quitar los hidratos por completo. Sin embargo, los carbohidratos complejos (como la patata, el boniato, la avena o el arroz) son la gasolina que tu cuerpo necesita para tener la energía suficiente para reconstruir el músculo y los tejidos. Por otra parte, para que todos esos nutrientes y proteínas lleguen a la zona lesionada y las cicatrices sanen correctamente, tu sangre necesita fluir bien. Mantener una buena hidratación bebiendo suficiente agua es innegociable en cualquier proceso de curación.
No se trata de comer el doble de comida, sino de elegir bien qué alimentos se incluyen y en qué cantidades. Por eso es muy recomendable que un dietista-nutricionista personalice la pauta alimentaria, teniendo en cuenta:
- Edad
- Peso
- Nivel de actividad
- Tipo de lesión o cirugía
- Objetivo de la recuperación
Además, después de una cirugía o lesión, el cuerpo se inflama de forma natural como parte del proceso de curación. Para ayudar a que esta inflamación baje de forma más rápida, es importante incluir alimentos antiinflamatorios y antioxidantes, como:
- Frutas frescas (especialmente frutos rojos, cítricos, manzana…)
- Verduras variadas (mejor si son de colores vivos: espinacas, pimientos, brócoli…)
- Legumbres
- Frutos secos y semillas (nueces, almendras, chía, lino…)
- Grasas saludables y Omega 3 (salmón, sardinas, caballa, aceite de oliva virgen extra, aguacate…)
Estos alimentos también aportan muchas vitaminas, minerales y fibra, que son esenciales para el sistema inmune y para sentirse con más energía durante el proceso de recuperación.
¿Y los suplementos? ¿Sirven de algo en la recuperación?
Los suplementos pueden ayudar en algunos casos, pero no son imprescindibles para todos los pacientes. Hay dos que se utilizan con frecuencia:
- Colágeno: es una proteína que forma parte de las articulaciones, cartílagos, piel y huesos. Se suele recomendar tras lesiones articulares o cirugías. Sin embargo, al tomarlo, nuestro cuerpo lo digiere y lo convierte en aminoácidos, por lo que el colágeno no llega directamente a las articulaciones. Puede tener cierto efecto, pero no siempre es tan potente como se espera.
- HMB (hidroximetilbutirato): es un suplemento que puede ayudar a reducir la pérdida de masa muscular en personas que no se pueden mover mucho o hacer ejercicio, como quienes están en cama o en rehabilitación. Puede ser especialmente útil en personas mayores, ya que tienden a perder músculo con más facilidad. Aun así, no es una solución mágica. Solo funciona bien si se acompaña de una buena alimentación y de un plan de recuperación.
¿Necesitas ayuda con tu recuperación?
Ajustar todo esto por tu cuenta en un momento de convalecencia puede ser abrumador. Como Dietista-Nutricionista especializado, puedo ayudarte a calcular al milímetro lo que tu cuerpo necesita en esta fase. Si estás pasando por este proceso, ya sea por una lesión deportiva o una cirugía clínica, pide tu cita presencial en Valencia o en formato online y optimicemos tu recuperación juntos.
¿Necesitas ayuda con tu recuperación?
